El XXXVIII Capítulo de la Cofradía del Ttoro de Ziburu: Un Día para el Recuerdo
El 8 de mayo de 2022, tuve el placer de asistir al XXXVIII Capítulo de la Cofradía del Ttoro de Ziburu en la preciosa localidad de Ziburu, acompañado por Jesús Mari Ormaetxea y su mujer, Jokin Elizalde, Ana y yo mismo. Fue un día lleno de tradición, compañerismo y, sobre todo, de emociones que aún hoy recuerdo con cariño. La recordaré siempre por ser el primer capítulo al que asistía en representación de la Cofradía del Queso Idiazabal de Ordizia.

Bienvenida y Desfile
La jornada arrancó con una cálida bienvenida en el bar Chez Cathy, en la Calle Bourousse. Allí nos reunimos los asistentes, rodeados de un ambiente de camaradería y alegría. Con un café en la mano, compartimos los primeros momentos del día, disfrutando de la hospitalidad típica de Ziburu. Me llamó especialmente la atención el jamón con pepinillos que sirvieron: ¡una delicia! Todo lo que nos ofrecieron para comer estuvo realmente exquisito.
A las 10 de la mañana, comenzó el desfile por las calles del pueblo. La energía que se respiraba era contagiosa. Ver a los miembros de la cofradía, ataviados con sus trajes tradicionales, caminando al ritmo de la música, fue un espectáculo vibrante que reflejaba la esencia de nuestra cofradía. El pueblo se unió al desfile con entusiasmo, llenando las calles de aplausos y risas. Fue un momento de orgullo colectivo, donde la tradición se desplegó en toda su gloria.
Misa y Entronización
A las 10:30, asistimos a la misa en la iglesia de Ziburu. Para alguien como yo, un ateo practicante, he de decir que el entorno de la iglesia sobrecogía por su belleza y por su simbolismo histórico para el pueblo vasco. Fue un momento de respeto y recogimiento en medio de la celebración, un recordatorio de las raíces y valores de nuestra cofradía.

El acto central tuvo lugar en el frontón de Ziburu a las 12:15, donde se celebró el entronizamiento de nuevos miembros. Ver cómo recibían el reconocimiento de sus compañeros y del público fue realmente emotivo. Aceptaban el compromiso de mantener viva la tradición del ttoro, esa sopa de pescado que representa un legado cultural único. Fue un momento solemne, pero también de orgullo y celebración.

Almuerzo y Animación
La jornada culminó con un animado almuerzo a las 13:30. Thierry Etchegaray se encargó de la música, y no faltó la buena comida. El menú, todo un homenaje a la gastronomía local, comenzó con un aperitivo de jamón de Baiona, seguido por anchoas del Atlántico y, por supuesto, el ttoro. Acompañamos los platos con vino rosado y tinto de Laderas de Villava, lo que dio un toque perfecto a esta experiencia culinaria.
La sobremesa fue especial, un momento para intercambiar historias, reír y brindar con los compañeros. La música de Thierry Etchegaray nos animó a casi todos a bailar, y me dio la impresión de que, más que un evento, este era un reencuentro entre amigos. Los lazos de amistad se fortalecieron aún más, y muchos se despidieron con la promesa de regresar el próximo año.

El XXXVIII Capítulo de la Cofradía del Ttoro de Ziburu no solo reflejó tradición, sino también ese espíritu de comunidad y devoción que nos caracteriza. Cada acto estuvo cargado de emociones y simbolismo, y, sin duda, fue una experiencia inolvidable para quienes tuvimos la suerte de estar allí.